Misterios

El misterio del Monte Rainier

El piloto Kenneth Arnold generó todo un fenómeno social que caló en el imaginario colectivo


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«Nueve objetos brillantes con forma de plato volando a increíble velocidad y a una altura de 3.000 metros, fueron detectados ayer por el piloto Kenneth Arnold en Boise, Idaho quien desestimó especular sobre el origen de los mismos». Esta frase fue lanzada al mundo el 25 de junio de 1947 por la agencia Associated Press, la cuál dio comienzo a un fenómeno que se ha repetido a lo largo de los años: el avistamiento de OVNIS.

El día anterior, Kenneth Arnold sobrevolaba con su pequeño avión el área de Mineral, en Washington. El cielo estaba despejado y había una brisa ligera, así que decidió explorar la zona: hacía unos días, un avión de transporte C-46 del Cuerpo de Marines se había extraviado en la zona y había una recompensa de 5.000 dólares para quien encontrara los restos.

Pero un destello en el cielo pronto acaparó su atención, y no parecía venir de ningún otro avión. Eran nueve objetos que componían una formación escalonada diagonalmente y que parecían volar en un solo plano horizontal, aunque también se movían de un lado a otro. Fueron del Monte Rainer al Monte Adams en un minuto y 42 segundos, cubriendo una distancia de 80 kilómetros (50 millas).

Ningún objeto volaba tan rápido, a excepción de los cohetes V-2 que lo hacían a una velocidad cercana a los 6.000 kilómetros por hora, pero eso era demasiado rápido como para poder ser observado.

Tras un intento de acudir a las oficinas del FBI para relatar lo ocurrido (y encontrarlas cerradas), Arnold terminó en las oficinas del «East Oregonian», un periódico de Pendleton. Allí se produjo uno de los malentendidos más conocidos del mundo de la prensa, ya que Arnold no dijo en ningún momento el término «platillo volante», sino que, según explicó, los objetos volaban «como un platillo si lo lanzas sobre el agua». De hecho, su forma se parecería más a la de un boomerang. Pero la noticia del «East Oregonian» fue replicada rápidamente por las agencias de noticias.

«La mayoría de los periódicos no lo comprendieron y también lo citaron mal. Dijeron que yo dije que eran similares a platillos; pero dije que volaban como un platillo», explicó tres años después Arnold al famoso locutor de la CBS Edward R. Murrow.


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¿Pero qué vio Arnold en realidad?

Aunque no vio «platillos voladores», la mayoría de sus contemporáneos creyeron en que intentaba decir la verdad. Incluso el informe del Ejército incluía que, si no estaba diciendo la verdad, el piloto «debería dedicarse a escribir ciencia ficción».

Las teorías sobre lo que vio Arnold son varias. La primera sostiene que fue una bola de fuego o meteorito rompiendo al entrar en la atmósfera. Si un meteorito golpea la atmósfera en un ángulo poco profundo con la Tierra, sus piezas se aproximarán a la superficie viajando casi horizontalmente, explica «Live Science». Además, las piezas de meteorito viajarían en cadena, como la que vio Arnold, y brillarían intensamente.

Sin embargo, la mayoría de los historiadores piensa que los objetos no eran del espacio exterior: «Probablemente fueron pelícanos volando en formación», dijo Robert Sheaffer, ufólogo (y escéptico) a «Life’s Little Mysteries». Probablemente Arnold juzgó mal la distancia y pensó que eran objetos enormes a gran distancia, pero en realidad estaban mucho más cerca. Un pájaro con sus alas extendidas podría explicar la forma de boomerang que describió.

Fuente: www.abc.es


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