Civilizaciones Antiguas

Los misteriosos Menhires de Tafí del Valle

Las teorías sobre los Menhires de Tafí del Valle son infinitas, tanto en la función que cumplieron como en su antigüedad.

En Tafí del Valle, gran cantidad de estos megalitos de origen desconocido guardan para sí la verdad de qué función cumplían. Vamos a conocer un poco más a los Menhires de Tafí del Valle.

La Argentina también esconde un sin fin de misterios a lo largo y a lo ancho de su extensísimo territorio, uno de ellos se encuentra en Tafí del Valle, Tucumán, un lugar increíblemente hermoso que parece sacado de de alguna obra del escritor J.R.R Tolkien.

La idea en este artículo no es hacer turismo, aun que no vendría nada mal por la belleza del lugar, si no que vamos a hablar de los misterios de los Menhires emplazados en esa región, y que generan un enigma más, entre los muchos que existen en el país.

Estos monolitos, algunos de varios metros de altura, son monumentos de civilizaciones antiguas que vivieron en la región.

Según los lugareños, son de carácter mágico, tendientes a lograr de los dioses de la antigüedad dos claves de la vida; la fecundidad y la fertilidad, conceptos que en la mentalidad de los seres humanos de la Edad de Piedra significaban reproducción de personas, animales, plantas y frutos.

En su necesidad de conexión con los creadores, aquellos hombres tallaron estas obras como símbolos, como una forma de representación del falo divino con el que se creó el Mundo.

Si bien originalmente estaban distribuidos por todo el Valle, los Menhires se encuentran en la actualidad reunidos, con el fin de preservarlos en la localidad tucumana de El Mollar, a tan solo 14 kilómetros de la ciudad de Tafí del Valle.

En 1976, el por entonces gobernador de facto de la dictadura militar, Antonio Domingo Bussi, por aquellos años con el cargo de Teniente General, decidió la creación del Parque de los Menhires en la zona llamada Loma de la Angostura.

Allí logró reunir 114 de estas piedras enormes, en un traslado que, dadas las características – y la decisión inconsulta – generó una andanada de polémicas, ya que se destruyó todo el valor científico de los mismos al quitarlos de su contexto arqueológico para juntarlos en un sitio.

¿Por qué semejante error conceptual? Es que las llamadas «Piedras paradas» tienen al menos una antigüedad de 2.000 años.

Dicen, que a juzgar por la posición que ocupaban en el suelo y el agujero que aún se notaba en la tierra donde antiguamente se hallaban enterrados, y por otras razones más, es muy probable que cada Menhir debiera mirar con su cara esculpida hacia el sur. Una decisión desacertada impidió conocer si eso se cumplía en su totalidad.

El lugar donde se encuentran las Menhires es el sitio más austral del mundo en el que pueden ser encontrados este tipo de megalitos, y curiosamente o más bien misteriosamente, su ubicación está alineada con las Moáis de la no menos enigmática Isla de Pascua, que se ubica a miles de kilómetros de distancia, tras la Cordillera de los Andes, en el Océano Pacífico.

El descubrimiento y el primer trabajo arqueológico sobre los Menhires

Las teorías sobre los Menhires de Tafí del Valle

Los primeros Menhires fueron mencionados por Carlos Germán Burmeister en 1861, pero el primer estudio fue el trabajo de campo del arqueólogo Juan Bautista Ambrosetti, titulado «Los monumentos megalíticos del Valle de Tafí (Tucumán)», publicado en 1897.

La «estrella» de su tesis, se conoció como el «Menhir Ambrosetti», una enorme piedra que encontró erguida en la inmensidad del Valle, con un peso de 1.800 kilos.

El propio científico lo relató de manera casi poética, «No sé cómo pintar mi sorpresa, cuando me hallé en presencia de un verdadero Menhir de 3,10 metros de largo, de un ancho casi constante de 50 centímetros y de un grueso más o menos de 20 centímetros.

Sobre una de las caras aparecían, profundamente esculpidos, una serie de dibujos regulares, verdaderas `Cup Sculptures´ dispuestas en su mayor parte en sentido horizontal, cruzando el Menhir a lo ancho», describía el autor.

En 1915 fue movido laboriosamente al Parque 9 de Julio de la Capital Tucumana. Cuando el megalito fue retirado del lugar, llovió varios días, por lo que los vecinos de la zona decían que el cerro estaba enojado.

Tras un mes de viaje por los cerros, permaneció allí 62 años, ya que regresó a El Mollar en 1977.

Algunas leyendas de los Menhires

Los lugareños hablan de la energía que aún hoy desprenden los Menhires, y cómo esta «fuerza intangible» ha logrado aumentar el tamaño de los pejerreyes (pez óseo de la familia Atherinopsidae, propia del área meridional de la cuenca del Plata.) que fueron sembrados por la mano del hombre y que hoy habitan el lago artificial conocido como La Angostura, en cuya orilla se encuentra El Mollar.

Los Tafí fueron los aborígenes que habitaron originalmente esta zona. Para ellos, estos enorme megalitos servían de termómetro natural para medir los cambios climáticos o las proximidades de temporales.

Si bien el clima de esta región es benigno, el enfriamiento repentino de estas estatuas indicaba a sus pobladores la proximidad de fuertes nevadas o lluvias. Cuando las piedras comenzaban a soltar polvo, significaban probables y futuras sequías

Datos curiosos de los Menhires

  • El valor de la entrada al Parque Nacional «Los Menhires» es de a penas $2 pesos argentinos.
  • 30.000 visitantes anuales recibe el sitio denominado Loma de la Angostura, donde fueron reunidos la gran mayoría de los Menhires. De todas maneras, los lugareños afirman que hay más diseminados por la zona.
  • La palabra Menhir es de origen celta y significa «piedra larga». Según estudios científicos, se cree que estas tienen alrededor de 2.000 años de antigüedad.
  • En Quechua a los Menhires se los conoce como «Huancas».
  • En el Parque Nacional se encuentran 144 piezas, pero se cree que puede haber más.

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