Ciencia

Fin del mundo: los expertos advierten que hay que acumular ALGAS MARINAS para reducir el impacto de la bomba nuclear rusa

En el caso de que un planeta termine con una catástrofe, no es el impacto del asteroide en sí lo que matará a la mayoría de los humanos, ni es la erupción volcánica o el misil nuclear que golpea su objetivo. Los expertos han advertido que la consecuencia más mortal de tales desastres sería la pérdida de cosechas que duraría años y provocaría hambrunas masivas. A medida que las tensiones nucleares entre Rusia y la OTAN alcanzan nuevas alturas, un equipo internacional de investigadores ha creado una hoja de ruta para sobrevivir a un «escenario de reducción abrupta de la luz solar».

En un nuevo artículo publicado en la revista Nutrients, los investigadores argumentan que con la cooperación global, la humanidad podría sobrevivir a un evento catastrófico, como una guerra nuclear.

Juan García Martínez, de Alliance to Feed the Earth in Disasters dijo: “Estamos tratando de promover la preparación, una cultura de tener instituciones, gobiernos y empresas preparadas para un tipo de catástrofe global que ha sido bastante descuidada”.

Inmediatamente después de que ocurra la catástrofe, los académicos señalan que los humanos dependerían en gran medida de los alimentos almacenados y heredados, como los productos enlatados.

Estiman que el mundo tiene suministros para algunos meses en cualquier momento, que se agotará rápidamente en caso de un desastre nuclear.

Los peces, que probablemente durarían más que los animales en tierra, deben explotarse de inmediato.

Los expertos sugirieron que el ganado, que es altamente ineficiente para proporcionar calorías, podría ser sacrificado, y algunos se mantendrían vivos para producir leche a partir de pasto no digerible.

Los académicos creen que el uso inteligente de estos preciosos recursos daría a los humanos suficiente tiempo para ampliar otras fuentes de producción de alimentos.

Un recurso que los humanos necesitarían utilizar son los árboles, ya que la muerte masiva de los bosques dará como resultado una gran cantidad de madera, que actúa como fuente de energía.

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Para el nutriente, los expertos recomiendan que se instalen granjas de algas, ya que requiere poco sol, y se puede proteger de las radiaciones.

Las algas marinas son ricas en antioxidantes y contienen varias vitaminas, incluidas A, C y E, junto con pigmentos protectores.

También contiene yodo, que es un nutriente clave que se usa para prevenir los peores impactos de la radiación nuclear, lo que lo convierte en un cultivo perfecto para crecer en tal escenario.

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