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El misterioso caso de Dale Alfrey y las cajas de Nikola Tesla

Nikola Tesla fue, sin ninguna duda el más grande genio del siglo 20, pero después de su muerte, comenzaron a aparecer extraños casos, como el de Dale Alfrey.


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El misterioso caso de Dale Alfrey y las cajas de Nikola Tesla
A pesar de todas sus contribuciones a la ciencia, el nombre de Nikola Tesla es poco recordado fuera del campo de las electrónicas y físicas. De hecho, Thomas Edison es a menudo erróneamente acreditado en los libros de texto con invenciones que fueron desarrolladas y patentadas por Tesla
La mayoría de los eruditos reconocen que la oscuridad en torno a Tesla es parcialmente debido a sus maneras excéntricas y fantásticas demandas durante los años decadentes de su vida, de comunicarse con otros planetas y rayos mortales. Es ahora sabido que muchas de estos fantásticos inventos de Tesla son científicamente exactos y funcionales. Simplemente le ha tomado a la humanidad tanto tiempo para ponerse al día con las asombrosas ideas de un hombre que murió en 1943. 
Es conocido que Tesla sufría de problemas financieros a través de su vida adulta. Por esto, Telsa tenía que mudarse varias veces al no poder costearse sus alrededores. El Hotel Waldorf Astoria en Nueva York fue la residencia de Tesla durante veinte años, y tuvo que mudarse en 1920 al no poder costearlo más. Luego se mudó al Hotel San Regis, pero de nuevo fue forzado a desocupar debido a la carencia de apoyo financiero. 
Forzado a mudarse de hotel en hotel, él, a menudo dejó baúles de documentos detrás, como garantía por sus deudas. Estos baúles, los cuales fueron ansiosamente buscados después de la muerte de Tesla, se habían vuelto la clave para abrir el misterio de quién fue realmente Nikola Tesla, y la increíble vida que llevó secretamente. 
Cuando Tesla murió el 7 de enero de 1943, a la edad de 86 años, representantes de la Oficina de Propiedad de Extranjeros, a petición del FBI, fueron a los hoteles de Nueva York y se apoderaron de todas sus pertenencias. Dos cargas de camiones de papeles, muebles y artefactos fueron enviados bajo sello a la Compañía de Bodegas y Almacenamiento de Manhattan
Esta carga fue agregada a los casi treinta barriles y bultos que habían estado en almacenamiento desde 1930, y la colección entera fue sellada bajo las órdenes de la OAP
Extraña conducta, considerando que Tesla fue un ciudadano legal estadounidense.

En 1.976, cuatro cajas fueron subastadas con diferentes notas y apuntes de Tesla, siendo compradas por Dale Alfrey, quien las adquirió por simple capricho, ya que no sabía qué se iba a encontrar dentro de las cajas.

Por el verano de 1997, Dale Alfrey había terminado de leer todo el contenido de las cuatro cajas, y estaba listo para comenzar a escanear los papeles hacia discos de computadora. Alfrey estuvo un poco más que sorprendido que las voluminosas notas y diarios no contenían ningún dibujo o modelo. No fue hasta más tarde que Alfrey descubrió que Tesla detestaba ilustrar sus ideas, debido al hecho que sus propios modelos mentales era todo que el requería para construir sus inventos. 

Alfrey también notó que los diarios de Tesla estaban a menudo incompletos. Había numerosos huecos consistentes de días, meses y aun años. Alfrey conjeturó que otros diarios podrían existir en alguna parte, escondidos, ya sea por el gobierno o por ignorancia en bodegas y áticos olvidados. 
Por todas estas brechas, Alfrey comenzó a hacer investigaciones en Internet, esperando que otros pudieran tener información adicional respecto a estas secciones faltantes. Estas investigaciones, obviamente atrajeron la atención de aquellos que también estaban interesados en los diarios perdidos. Alguien que quisiera mantener esos diarios perdidos para siempre. 
En septiembre de 1997, Alfrey estaba en casa continuando su investigación mientras su esposa e hijos se habían ido a Manhattan por el día. Como Alfrey recuerda, el teléfono sonó y quien llamó se identificó a sí mismo como Jay Kowski, quien estaba interesado en Tesla y los papeles que Alfrey había descubierto.


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Alfrey había hablado con la persona por solamente unos cuantos minutos cuando de repente la línea se quedó muerta. Casi inmediatamente sonó el timbre de la puerta, recuerda Alfrey. “Cuando fui a atender la puerta, ya la encontré abierta y tres hombres estaban parados en el vestíbulo.” Antes de que Alfrey pudiera hablar, el hombre más cercano lo abordó por su nombre de pila. “La puerta estaba abierta, John, espero que no te importe que entramos.” Los tres hombres estaban todos vestidos en idénticos trajes negros de ejecutivos, con camisas blancas y corbatas negras. “Parecían empresarios de pompas fúnebres,“ dijo Alfrey
Sin embargo, Alfrey sabía que no eran empleados de pompas fúnebres o que simplemente llegaban para una conversación amistosa. El hombre que primero habló continuó abordando a Alfrey por su nombre de pila: “Como si me conociera personalmente o algo así. Pero yo nunca había visto a estos hombres antes en toda mi vida. Temía que pudieran ser criminales. Había un cierto aire de amenaza alrededor de estos tres hombres, que jamás antes o después he experimentado.” 
Los otros dos hombres permanecieron cerca de la puerta y nunca hablaron. Sus ojos permanecieron fijos en Alfrey a través de la experiencia entera. “Entendemos que usted tiene en su posesión algunas viejas cajas y papeles,” dijo el primer hombre. “Estaríamos muy interesados en comprarlos.”
“Es que realmente no están a la venta,” contestó Alfrey. “De todas formas, ¿Cómo es que saben acerca de ellos?” El primer hombre se rió. “Nosotros sabemos mucho acerca de usted y sus papeles. No le pertenecen, pero estaríamos dispuestos a pagarle por su preocupación. No tienen ninguna utilidad para usted y, de hecho, usted podría estar en muchos problemas por tenerlos, en primer lugar.” Para entonces, Alfrey comprendió que los hombres no le estaban pidiendo comprar sus cajas, lo estaban demandando. El entendió lo que querían decir por negocio y esto lo asustó. 
El primer hombre se movió ahora lentamente más cerca de Alfrey, hablando de una manera deliberadamente lenta. El cuidadosamente dijo cada palabra, para que Alfrey entendiera perfectamente donde estaba parado. 
“De nada le sirve saber», dijo el hombre. «Vamos a conseguir esas cajas sin importar lo que usted haga. Usted no puede detenernos. Sería mucho más fácil para usted y su familia si simplemente nos da lo que queremos. Hay gente que ha desaparecido para siempre por mucho menos que esto. Odiaría que esto le sucediera a usted, a su esposa o sus hijos.” 
El hombre ahora estaba parado directamente frente a Alfrey, y repentinamente, los tres extraños hombres se voltearon en unísono y caminaron hacia afuera por la puerta frontal. Nada más fue dicho, no era necesario. Alfrey comprendió claramente su mensaje. El debía entregar las cajas, sus investigaciones, y su interés en Tesla si quería permanecer ileso. 
Fue como si Alfrey estuviera saliendo de un trance, el analizó lo que había sucedido y corrió hacia fuera de la puerta a enfrentar a los hombres. Pero no se veían por ninguna parte. No había vehículo en la calzada y la calle estaba completamente vacía. De hecho, todo el vecindario estaba extrañamente quieto. Aun los pájaros se habían silenciado. Era como si el mundo estuviera haciendo una pausa por un momento, y luego continuara como si nada hubiera sucedido. 
Alfrey corrió nuevamente hacia adentro de la casa y cerró las puertas con llave. El entonces fue a su estudio, donde mantenía las cajas y la computadora. El cuarto estaba ubicado en la parte de atrás de la casa y no tenía entrada separada hacia el exterior. Obviamente no era necesario, porque las cuatro cajas junto con los papeles que contenían en su interior y los discos de computadora habían desaparecido. 
Era obvio que los tres hombres fueron solamente una distracción mientras alguien más, silenciosamente entró a la casa y saqueó el estudio, quitando todo lo que tenía que ver con Nikola Tesla. Esto incluía libros separados y artículos de revistas que Alfrey había coleccionado mientras estaba investigando en la material. 
Peor aun, no solo faltaban sus papeles, pero también el disco duro de su computadora había sido completamente borrado. Todo lo que tenía en él, incluyendo asuntos no relacionados con Tesla fue destruido. 
Toda la evidencia que el tenía sobre Tesla y sus diarios perdidos se habían ido ahora para siempre. Alfrey se negó a hablar acerca de este atemorizante incidente durante varios meses. El no le dijo a nadie lo que había sucedido, ni siquiera a su esposa. Era como si estuviese en un estado de shock mental que nublaba perpetuamente su mente. 
Lentamente, el comenzó a regañar sus sentidos y a recordar los detalles de ese día. El recordó que los tres hombres iban vestidos exactamente iguales, eran casi de la misma altura, y los tres tenían un corte de cabello corto con flequillos de extraña apariencia, cubriendo sus frentes. 
Los tres hombres tenían una piel bronceada que no se veía natural. Casi como si hubiesen usado un bronceador envasado que colorea la piel a café oscuro. A excepción de estas peculiaridades, los hombres parecían ser normales. No se lo ocurrió a Alfrey que podrían ser otra cosa de lo que aparentaban. No fue sino hasta después, cuando estaba relatando esta extraña historia, que alguien comentó sobre los Hombres de Negro. 
Alfrey nunca había oído hablar de los Hombres de Negro. Él había oído acerca de la película, pero no había hecho la conexión. Después de investigar un poco y leer varios libros escritos por John Keel y Comandante X, Alfrey estaba seguro que había recibido una visita de los Hombres de Negro, o por lo menos alguien que quería parecerse a los Hombres de Negro. 
Aquí es donde termina la extraña historia de Dale Alfrey. Todo lo que el había hecho, que tenía conexión con Nikola Tesla le había sido quitado. Afortunadamente, debido a las horas que pasó leyendo los libros de Tesla, retuvo con buena memoria su contenido.
Ahora la pregunta es ¿Sus cajas eran las últimas de las pertenencias faltantes de Tesla o podrían otras todavía permanecer olvidadas en alguna parte, esperando ser redescubiertas?


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