Ciencia

Desarrollo humano retrasado años por COVID-19 y otras crisis advierte ONU

El Índice de Desarrollo Humano de la ONU es una medida de los niveles de educación, la esperanza de vida y el nivel de vida de los países. Fue desarrollado por el economista paquistaní Mahbub ul Haq en 1990, con el objetivo de “cambiar el enfoque de la economía del desarrollo del ingreso nacional a las políticas centradas en las personas”. El índice había estado aumentando constantemente durante casi tres décadas, pero comenzó a caer en 2020 y ya ha deshecho las ganancias obtenidas en los últimos cinco años. Junto a esto, los autores argumentan que fuerzas como el cambio climático, la globalización y la polarización política están creando niveles de incertidumbre “nunca vistos en la historia de la humanidad”.

El jefe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Achim Steiner, dijo a la AFP: “Significa que morimos antes, tenemos menos educación, nuestros ingresos están bajando”.

Solo con estos tres parámetros, agregó, “puede tener una idea de por qué tanta gente comienza a sentirse desesperada, frustrada y preocupada por el futuro”.

Según el informe, uno de los principales impulsores de la reversión global ha sido la pandemia de COVID-19, pero, señalan los autores, los impactos de la misma se han visto agravados por otras crisis climáticas, financieras y políticas que nos han dado poco tiempo para recuperarnos.

Steiner agregó: “Hemos tenido desastres antes. Hemos tenido conflictos antes. Pero la confluencia de lo que enfrentamos en este momento es un revés importante para el desarrollo humano”.

En lo más alto del Índice de Desarrollo Humano se encuentran Suiza, Noruega e Islandia, mientras que Sudán del Sur, Chad y Níger ocupan los últimos puestos de la clasificación.

El informe señala que los reveses recientes han afectado a más del 90 por ciento de las naciones del mundo, lo que lo convierte en un fenómeno verdaderamente global.

Los investigadores advirtieron que los resultados del próximo año pueden ser aún peores, ya que las consecuencias sobre la seguridad alimentaria y energética de la invasión rusa de Ucrania aún no han alcanzado el índice.

Steiner dijo: “Sin duda, las perspectivas para 2022 son sombrías”.

Gran parte del descenso observado hasta la fecha se centra en una disminución de la esperanza de vida media, que ha pasado de 73 años en 2019 a 71,4 en 2021.

El autor principal del informe y experto en políticas públicas, el profesor Pedro Conceição, describió esto como un «shock sin precedentes», destacando que algunos países, incluido EE. UU., experimentaron caídas en la esperanza de vida de dos años o más.

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Según el informe, centrarse en unas pocas áreas clave ofrecería un camino hacia las mejoras.

Estos son: inversión en fuentes de energía renovable, preparación para futuras pandemias, seguros para absorber los bloqueos e innovación para ayudarnos a enfrentar mejor las crisis en el futuro.

El Sr. Steiner también se ha presentado para que los países reviertan la tendencia de recortar la asistencia para el desarrollo a los países más vulnerables.

Continuar restringiendo el apoyo, dijo, sería un grave error, uno que “subestima el impacto que tiene en nuestra capacidad de trabajar juntos como naciones”.

Las conclusiones completas del informe, titulado “Tiempos inciertos, vidas inestables”, se publican en el sitio web del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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