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Al igual que los humanos, los chimpancés hablan para coordinar cacerías cooperativas

El habla y la cooperación humanas están entrelazadas. Por ejemplo, hablar puede ayudarnos a defender un equipo de baloncesto o derribar presas. Los mamíferos con parentesco distante como los delfines también vocalizan para coordinarse. Pero los expertos aún debaten cuándo evolucionó en los primates.

En un nuevo estudio, los expertos argumentan que la coordinación vocal evolucionó antes de que los humanos se separaran de los chimpancés y los bonobos. Analizaron las cacerías cooperativas de chimpancés y demostraron que los intercambios vocales facilitan su búsqueda colectiva. El hallazgo, dicen los autores, podría significar que la comunicación y la cooperación tienen al menos seis millones de años, y se originaron antes de que nos separáramos de otros grandes simios.

Los chimpancés trabajan juntos para capturar y comer monos. Es peligroso, energéticamente agotador y no garantiza una comida al final del día. Los grupos más grandes capturan presas con más frecuencia y ayudaría a los simios a comunicar sus intenciones, unirse a una cacería colectiva y evaluar el entusiasmo de todo el grupo. Para probar si esta red de comunicación existe en la naturaleza, los científicos analizaron 227 eventos de caza que observaron en Uganda entre 1996 y 2018.

Los primates ladraron para coordinar su persecución. Los chimpancés vocales eran más propensos a unirse a la caza y llamaban para señalar su intención. Los grupos que ladraron también reclutaron más compañeros de equipo, iniciaron la cacería más rápidamente y capturaron presas más rápidamente.

«Sorprendentemente, después de la producción de ladridos de caza, observamos que se unieron más cazadores, una mayor velocidad al comenzar la persecución y un tiempo más corto para realizar la primera captura», dice el coautor del estudio, Zarin Machanda, en un comunicado de prensa de la Universidad de Tufts. , que dirige el Proyecto Chimpancé de Kanyawara.

El equipo no está seguro de cómo funciona el ladrido como un llamado a las armas. Por un lado, escuchar a otros podría irritar a los chimpancés, y los individuos emocionados podrían estar más dispuestos a unirse a una persecución. Por otro lado, las personas pueden escuchar a compañeros de grupo capacitados que intervienen para tomar decisiones complejas sobre si es probable que una cacería tenga éxito.

Esperan desmenuzar estas posibilidades a través de estudios futuros, pero por ahora, los hallazgos disponibles son profundos. La cooperación y la comunicación, al parecer, no son únicamente humanas. Probablemente se originaron en lo más profundo del árbol evolutivo de los primates; como mínimo, se remontan a seis millones de años, cuando los chimpancés y los humanos compartieron su último ancestro común.

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